Somos Bosque.


La solitaria carretera se disuelve despacio a mis costados. Mi alma se queda en cada recodo del camino, en cada centímetro cúbico de atmósfera, en cada átomo de Vida que bulle a mi alrededor. Mis pies golpean el asfalto, mis ojos fijos en el horizonte que está aquí mismo, verde túnel de futuro y de Vida, sombra esmeralda que se derrama bajo las hayas. El Sol, desde aquí solo imaginado, calienta mi casa y mi sitio, alumbra mis ojos y mi alma, y todo se desdibuja en mi conciencia. Me integro en este paisaje, me fundo en el ecosistema; percibo a los árboles hablar a mi alrededor, despacio, sin prisas, con largas palabras inacabables; siento a la Vida respirar a través de todos los que aquí estamos. El viento se aquieta temeroso de romper la magia de este instante, que no es más que un instante más en la Eternidad. Aquí estoy porque soy lo que aquí hay. Nunca fui otra cosa, nuca lo seré. Soy árbol y hojarasca, soy trino en la cúpula verde, soy suave brisa entre las hojas, soy tímido rayo de luz entre las hayas, soy agua subterránea y hongo bajo mis pies; soy humus y soy sustento sustentado; soy lo que siempre fui. Y entonces Todo se revela diáfano, en letras grandes y claras, como las letras de mi viejo cuaderno de caligrafía infantil:

“Somos como somos porque, no hace mucho tiempo, fuimos Bosque”


Música: http://www.youtube.com/watch?v=x5AC_sblYkI


Juan Goñi

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