Sunbilla


 

El pequeño pueblo de Sunbilla se mira en espejo eterno del Bidasoa, que cruza sosegado el puente que desde 1562 adorna esta bella localidad. Este puente sufrió las crecidas del rio en los años 1625 y 1643, y todas las Merindades de Navarra se implicaron en su reconstrucción, lo que da idea de la importancia estratégica de esta construcción. Formaba parte del Camino Real que unía Pamplona con Gipuzkoa y con Iparralde, y conservó su excepcional valor estratégico hasta bien entrado el siglo XVIII. De hecho estuvo a punto de ser derribado para evitar las incursiones de los franceses durante este periodo. Su última restauración tuvo lugar en 1987.

Sunbilla pertenece al antiguo Valle de Santesteban de Lerín, incardinado en la Navarra cantábrica y verde. Las primeras referencias escritas de este pueblo son de 1280, bajo la denominación de Husumbil. En nombre de Sunbilla parece venir de “Usun”, variante de “Osin” (pozo) y “bil”, forma sincopada de “birbil”, redondo. La “a” final actúa como artículo determinado. Así pues, Sunbilla vendría de “El Pozo Redondo”.
Los sunbildarras se jactan, con razón, de tener uno de los Carnavales más visitados de esta parte de Navarra. También te contarán orgullosos que uno de los aizkolaris navarros más famosos era de Sunbilla. Se trata de Ramón Latasa, aizkolari poderoso que destronó al invencible Luxia en Donostia, el 26 de abril de 1959, devolviendo a las gentes de los valles cantábricos navarros la supremacía en este exigente deporte rural.

Sunbilla ve pasar las aguas del Bidasoa que remoloneando se dirige ya decididamente al norte, para encontrarse con el Cantábrico entre Hondarribia y Hendaia, en una de las bahías mas bellas que conozco. Viendo las aguas que cruzan cantarinas el pueblo, recuerdo aquellas palabras de Octavio Paz: 

“El agua habla sin cesar y nunca se repite”


Juan Goñi

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