Taller de Cajas Nido. La nimia historia de un papá emocionado.

Ayer, mientras el que escribe paseaba con amigos por entre las luces y reflejos de un Bértiz empapado, se celebró en la campa del Parque el “Taller de Cajas Nido” de esta edición de las Jornadas de las Aves. Cuando regresamos, aún los niños acompañaban a los bomberos de Oiregi, colgando sus nidales en los árboles cercanos. Entre estos niños entusiastas estaba mi hijo Martín, al que tanto debo, al que tanto quiero.



Aquí lo tenéis, pocos minutos antes de que su nidal fuera colgado de un roble, orgulloso con su caja nido y con su colección de pegatinas.
Emocionado, comparto con vosotros esta imagen que me hace sentir tan bien.
La sensibilización ante el entorno que nos rodea, la educación ambiental como sistema para conseguir una sociedad menos depredadora de espacios, de especies y de vivacidad, es sin lugar a dudas, una de las mejores soluciones, una de las últimas escapatorias, uno de los más sólidos salvavidas a los que esta Humanidad puede y debe aferrarse.
Ahora os dejo… he de comprarme otro teclado… ¡este lo he llenado de babas!
Papá, orgulloso, se deshace de alegría y emoción.

Juan Goñi

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