La caza. Comienza el Holocausto.

“¿Piensan los cazadores que usan al mismo cielo como paredón?” (Joaquín Araújo)


     Cien millones de aves (100.000.000) son asesinadas anualmente en Europa para satisfacer las ansias lúdicas y/o asesinas de una minoría de la población. Si pusiésemos sus cadáveres uno tras otro, el reguero de muerte daría la vuelta a la Tierra. Sesenta y seis mil toneladas de aves muertas cada año. Cien millones de atentados contra la Belleza y la Libertad, contra la Naturaleza, contra nuestro Hogar. En este estudio no están incluidas las aves abatidas en Rusia, Bielorrusia, Rumania, Bulgaria, o los países de la antigua Yugoslavia. Estas cifras se refieren únicamente a las aves cazadas legalmente. De las cazadas ilegalmente poco sabemos, aunque la LPO (Ligue pour la Protection des Oiseaux) publicó un exhaustivo estudio que concluía que solo en Francia mueren anualmente sesenta millones de aves.


 Petirrojo cazado por millares mediante paraný en la Comunidad Valenciana

     No hay ninguna razón científica para permitir semejante masacre. El 48% de las especies de aves europeas están en regresión, muchas de ellas en gravísima regresión. Pese a eso, se siguen cazando impunemente especies cuyos efectivos descienden año tras año, como las tórtolas o las alondras por poner solo dos ejemplos. No son ciertos la gran mayoría de los sambenitos que se atribuyen a las aves y con los que se intenta justificar lo injustificable.

     Por si fuera poco, y pese a que hace tiempo que sabemos de su toxicidad, se permite la caza utilizando cartuchos de plomo, con lo que envenenamos tierras y acuíferos, aguazales y bosques. Sembrar cada año nuestros campos con miles y miles de millones de kilos de plomo no parece una opción muy saludable para nuestro futuro y el de nuestros hijos. 

     En los collados que hace pocos días visitamos, emocionándonos con el majestuoso espectáculo de la migración, se alzan ahora miles de rifles apuntando al cielo, asesinando promesas de regreso, asesinando la Libertad emplumada.
Zorzal común o malviz, catorce millones y medio abatidos cada año en Europa.

     Quince millones y medio de palomas torcaces, catorce millones y medio de zorzales (malvices), y así hasta el infinito de la nausea y la masacre. Algunas especies, cuyas poblaciones descienden peligrosamente año tras año se siguen cazando en nuestra tierra: Chocha perdiz (becada o sorda), dos  millones setecientas mil; codorniz, dos millones seiscientas mil;  tórtola, dos millones trescientas mil, etc. Algunas incluso catalogadas internacionalmente como “críticamente amenazadas” tampoco se salvan, como la agachadiza común: quinientas ochenta y seis mil; el chorlito dorado: setenta y siete mil; o el zarapito: cuarenta y cuatro mil.

Convertir el cielo en un paredón… ¿cabe mayor ignominia?

 
Chocha perdiz, becada o sorda, dos millones setecientas mil abatidas cada año en Europa.

     Hoy, Día Mundial de las Aves, mi sentimiento y mi congoja se desborda. El asco y la vergüenza de pertenecer a esta abominable estirpe de asesinos me inundan hasta el alma. 
                
Hoy, de nuevo, el Holocausto ha empezado.
Juan Goñi

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