A veces te tropiezas con él...

 Río Bidasoa a su paso por Narbarte 
en la crecida del 9 de junio de 2013

A veces te tropiezas en la vida con personas como él.

Sonríe con sarcasmo estos días de primavera fría y gris. También sonríe cuando te oye comentar que estás radicalmente en contra de la energía nuclear, o del fraking. Quizá un día se le congela la sonrisa en el rostro con sucesos como el de Fukushima. Pero pronto la recobra: “Eres un idealista, eso es tan bonito como imposible. Deberías poner los pies la tierra de una vez. Ya eres mayorcito, Juan”.

Creen a pies juntillas en el “statu quo”, aliados del productivismo, de la economía capitalista porque “es la única posible”. Su fe: empleo a costa de todos y de todo, la riqueza como objetivo en la vida.

Su "calidad de vida" se puede deducir de la marca de su automóvil, de las pulgadas de su televisor, de las estrellas del hotel de la costa, al que acude verano tras verano. Su lema se reduce a “orden, paz, justicia y trabajo”. Son “hombres de bien y de orden”. Son pequeños burgueses encantados de conocerse. Son esclavos que aceptan las cadenas, robots al servicio del sistema, ñus que caminan por la sabana encantados de pertenecer a este inmenso rebaño.

Ahora su sarcasmo se ha transformado en burla: “¿Esto es el calentamiento global del que tanto hablabas? ¡Con el frío que hace! Jajajaja.”

Leen desde hace tiempo en sus periódicos de referencia que esto del calentamiento global es un bulo. Oyen tertulias radiofónicas en las que se ridiculizan los argumentos; ven programas de televisión donde se tratan con ironía estos temas, aprenden de memoria los argumentos esgrimidos para soltártelos a la cara a la mínima ocasión. 

Sus argumentos son toscos y groseros. No se paran en profundizar en lo que oyeron en la radio o lo que leyeron en la prensa. Y cuando tratas de hacer que sus neuronas se pongan en marcha, que cuestionen la información que han recibido, entonces sacan a relucir su sarcástica sonrisa y te sueltan aquello de: “No me cuentes rollos, Juan. Estabais equivocados, tú lo sabes y yo también. Y si no, ¿Cómo cuadra esta primavera fría con el calentamiento global? ¿Este es “tu” calentamiento global? Jajajaja, ¡que me parto!”. Y ahí ponen fin a la conversación, como siempre diciendo la última palabra, con la sonrisa irónica amarrada a su boca, con la completa seguridad de haberte dado una lección. Y te dan la espalda, y continúan su camino, junto al ingente rebaño de ñus, camino que se dirige a ninguna parte, dirigido y elegido por algo que se suele llamar enfáticamente “los mercados”.

Se llaman a sí mismos “liberales”, o incluso “apolíticos”, en el colmo de la desfachatez.

Ellos son “realistas”, “hombres de provecho”; yo soy un “abraza-árboles”, “come-flores”, “ecologista de salón”; en definitiva, un hippie utópico, infantil y soñador, “catastrofista”, un iluso y un romántico engañado.

No es conveniente perder demasiado tiempo en charlar con esta gente. No es bueno para tu salud mental ni para tu ánimo y no ayuda un ápice en asentar la esperanza en una Humanidad más humana.

Y por eso, porque no es conveniente trabarse en disquisiciones con estas lumbreras del pensamiento del siglo XXI, decidí ayer callar la boca. Y como tampoco es bueno guardarse las cosas en la mollera demasiado tiempo, he decido, amigo, que hoy te tocaba aguantar mi desahogo y contarte esta pequeña insolencia.

Juan Goñi

PD: Los modelos de cambio climático responden perfectamente a esta primavera cambiante y fría. No quiero decir que estas lluvias y este frío sean consecuencia del cambio climático. Eso no lo sabremos a ciencia cierta nunca. Lo que digo es que esta primavera tan rara no desacredita para nada el cambio climático. De hecho desde hace algunos años estamos constantemente batiendo records en muchas cosas: años más cálidos, años más secos, años más lluviosos, años más fríos…. Esto si cuadra exactamente con lo previsto en los modelos sobre el cambio climático que hoy se manejan.

3 comentarios:

Publicar un comentario