Los campos de los altares



San Miguel de Aralar - Aralarko San Migel.


Aralar es el “Campo de los Altares” (Ara: altar, Larra: campo,lugar”). Esta sierra está plagada de megalitos funerarios de épocas prehistóricas. Así que este lugar fue venerado desde el tiempo del Neolítico por las tribus de pastores que aquí habitaban. 

Los sortilegios que ellos sentían en estos lugares ha llegado a nuestros días y basta con dejarse acunar por el sonido del viento, basta emocionarse con los atardeceres eternos que esconden el sol por la llanada de Urbasa, basta recogerse en el Santuario, respirar por sus piedras o ensordecerse bajo sus silencios atronadores para contagiarse de esas sensaciones milenarias. 

¿Qué tendrán estos lugares que tanto nos trasmiten? ¿Qué guardarán sus silencios, que tanto nos dicen? ¿Qué tendrán sus piedras en su aparente inmortalidad que tanto nos legan, que tanto nos dicen?

Ujué, Leire, Roncesvalles, Codés, San Juan Xar o Eunate… y tantos y tantos lugares en los que los hechizos de antaño traspasaron la frontera del tiempo y permanecen anclados en el espacio…

Acariciar estas piedras, entregarse a los panoramas infinitos mientras el frio hiende ropas y muerde hasta el hueso, en la quietud sorprendente del invierno que se cuela por las compuertas del Cielo, y viajar con la Historia en la minúscula eternidad de un instante que se escapa del Tiempo, al igual que los copos de nieve huyen de mis ojos. Y esperar en volver pronto a perderme por entre las emociones que me trastornan y me trasportan a un lugar que siempre fue el mío.

Me vuelvo pensando en volver, y dejo envuelta en nieve esta atalaya de horizontes; mientras el dragón del tiempo me observa escurridizo entre los altares y los cielos de otros tiempos.
 Juan Goñi

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