Tarde de viento sur, haizegoa.

Haya solitaria en Belate, #Baztan, #Navarra, #Nafarroa

El haya se pone su pijama amarillo poco a poco. Cansada, casi agotada de verano y de luz. Saciada de comer sol, henchida de recuerdos dorados de un julio que parece regresar. Le invade el sueño a mi haya, bendecida por la tarde amarilla que bruñe prados y montañas. Se deja acunar por el viento sur, diablillo revoltoso y enredador. Se le despeinan las ramas a mi haya solitaria, y deja volar sus primeras hojas, como cometas diminutas de trasgos invisibles; veleros de viento y fantasía. Las últimas vacas, aquellas que aun no se han ido, sestean en su sombra hospitalaria mientras rumian hierba y memorias. Milanos reales y buitres navegan por sus cielos infinitos, despacio pese al viento y una tarabilla le canta desde el espino cercano. El acebo le saluda con de reflejos de plata punteados de rojo. Y mi haya soñolienta, que tantos y tantos otoños vio, se deja llevar por el de hoy quizá meditando.

Belate, tan húmedo, hoy está seco y sus pastos crujen bajo mis botas. Moscas y mariposas revuelan por doquier. Y el bosque cercano murmura fuerte ante el ocasionalmente violento vendaval.

A mí me gusta el viento sur. Haizegoa le llaman por estas tierras; tan caliente, tan secador, tan brillante. Porque se trae de recuerdo el verano desde sus orígenes sureños. Porque me enamora este otoño que se disfraza de verano, como un niño que se calza los zapatos de papá, aun con el pañal, trastabillando mientras juega a hacerse mayor. 

Juan Goñi

1 comentarios:

Publicar un comentario