Hachazos y flores.

Zokoa, Irurita, Baztan
(Navarra - Nafarroa)

Y así va pasando la vida. Pensando y soñando. Intentando comprender, insensato, lo incomprensible. Hachazos y flores, sin desmayo, sin pausa ni preparación. Cazando, sin éxito, lo intangible. Corriendo a rastras del tiempo, sin premisas, sin previsión ni arreglo posible. La vida pasa aunque a veces la vida pasa de ti. Se caen las hojas y salen de nuevo. Se hielan los sueños que ayer descongelamos. Las nieblas ocultan lo evidente y los comienzos son finales que comienzan de nuevo. Y la vida corre y a veces pasa de largo.

Palabras que vuelan y recuerdos que vuelven; despedidas y saludos y un leve sabor a vinagre en la boca. Ventolera de sentimientos en las soledades de una noche de confusión. Espejos oblicuos y reflejos de mentira, estrellas sin luz ni futuro. Y una candela que brilla en las oscuras fauces del tiempo. Antorchas contra un sol moribundo. Y las llaves de ningún lado guardadas en el bolsillo. Ráfagas de imágenes, metralleta de nostalgias. Cañones violentos que disparan confianza ciega y utopías. Y así pasa la vida… sin parada en esta estación… ni en ninguna.

Sigue galopando mi otoño, despavorido. Y yo corro tras él, escapando de nada, jadeante y excitado; a veces enfadado, otras sereno, casi siempre confuso.

Pasa la vida. Así de sencillo.

Es complicado entenderlo.

Afortunadamente tengo al Bosque de mi lado.


Juan Goñi.

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